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La Espiral de los Aptos

Muchas sociedades interpretan los hechos que se suceden cada día, en función de dos figuras geométricas muy simples: el círculo y la recta. Cada cual, alude a un escenario diferente en cuanto a la comprensión del sentido de la vida, exhibiendo el antagonismo de las culturas a lo largo del tiempo y el espacio.

El círculo es la forma de simbolizar un mundo que se mueve en ciclos eternos, donde la diferencia entre comienzo y fin desaparece. Implica una realidad infinita, pero repetitiva: Todo permanece, mientras cambia.

La recta es la forma de representar un mundo que se mueve en avances sucesivos, desde un principio absoluto hasta un completo final. Conlleva una realidad limitada, pero novedosa: Todo cambia, mientras permanece.

Las ideas que encierran acerca del acontecer de los hechos, tratan de contestar a preguntas existenciales como: ¿de dónde venimos?; ¿a dónde vamos?; ¿quiénes somos?; ¿por qué estamos aquí?. Así, la historia fue resumida en el ciclo o el avance, penetrando en todos los aspectos de la vida personal y pública: el ciclo arrebata la cautela, porque induce a la previsión; el avance o la ascensión impulsan la temeridad, pues invitan a la precipitación. Sin embargo, nunca deben ser desechados, ya que ambos movimientos ponen de manifiesto la dualidad universal. Más bien, requieren ser reunidos para someter la dualidad a la figura trazada por el sentido de la vida: La Espiral de los Aptos.

Las historias se narran en una espiral de acontecimientos, donde las acciones inconscientes de la humanidad se acercan a su conciencia. Todo fluye en la espiral, pero las civilizaciones se empeñan en crear círculos o rectas a ciegas, sin intuir que su actitud deforma el sentido de la vida. Las culturas predominantes en cada momento, originan dos situaciones delicadas: la contracción y la expansión.

La contracción crea una rueda decrépita. Y la expansión una lanza decadente. Antes las involuciones repletas de falsas certezas y las revoluciones cargadas de promesas infieles, la especie humana parece negarse a evolucionar, pues se requiere para tal acto renunciar a la propia convicción personal. Unos aplastan ingenuamente la espiral para intentar regresar (círculo); y otros, la estiran irreflexivamente para tratar de huir (recta). Retorcemos la vida como si fuera un muelle invulnerable. Y muy pocos piensan en las consecuencias para todos.

La Espiral de los Aptos, que opera en todo el Cosmos, es manipulada por todo ser vivo. El género humano, en su inconsciencia egoísta, irreflexiva e ingenua de tener, apenas despierta su conciencia social, lógica y divina de ser. Ser para que todo fluya en la espiral de la vida, sin que quede deformada en un ciclo que nos ofusca o en un progreso que nos obceca. Ir por delante de la espiral es tan desagradable como quedarse atrás.

La misión del ser humano en la vida es cuidar de que el muelle perdure, pues si se estira, se rompe; y si se estruja, desaparece. Las personas tienen el asombroso poder de someter el movimiento circular al rectilíneo y el rectilíneo al circular, con el único propósito de dominar la dualidad universal para salvaguardar La Espiral de los Aptos.

La capacidad de los seres humanos para transformar su entorno es incuestionable, pero todavía hoy, muchas de las convicciones ungidas por las culturas de la humanidad, se rinden a una forma u otra: el círculo o la recta, el ciclo o el avance, la rueda o la lanza. Renuncian así, a su misión de mantener la forma helicoidal, en cualquier actividad mundana y espiritual: política, económica, social…

La espiral de los hechos conecta unas vidas con otras en todo plano de existencia. La vida inteligente en cualquier planeta, es sólo vida consciente para saber que conservar La Espiral de los Aptos es simple: Evolución. Una evolución que despierta de su pesadilla involucionista y revolucionada. Una evolución que fluye con el movimiento espiral, en vez de, en la corriente espiral. La evolución que también rechaza la mentira del otro cuando es cómoda. La evolución que asume la verdad de todos cuando es incómoda.

Oscar Coca | 4 de Junio de 2013

ilustración

"Todo permanece, mientras cambia. Todo cambia, mientras permanece."

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