El ritmo trepidante de la sociedad actual provoca un replanteamiento continuo de la identidad en individuos y organizaciones. Ante tal panorama, se precisa una marca capaz de aportar consistencia, flexibilidad, difusión y empatÃa, en un ciclo continuo que le permite ser reconocida aún cuando su estado varÃa.
[+] Ampliar InfografÃa: Ciclo de marca
El código de marca es el conjunto de valores funcionales, emocionales y sociales que definen el fundamento de la marca, perfilando asà una forma de ser, de pensar y de comportarse que debe ser desarrollada, dentro y fuera de la organización.
La marca en estado sólido establece la coherencia necesaria para alcanzar su propio significado, mostrando asà un código consistente con una estructura armónica. Sin embargo, la esencia sólida debe fundirse para hacerse lÃquida.
La marca en estado lÃquido aporta fluidez, posibilitando la adecuación al entorno para que el código fluya hacia sus grupos de interés. No obstante, la esencia lÃquida se evapora con el tiempo para hacerse gaseosa.
La marca en estado gaseoso adquiere expansión, facilitando un movimiento libre del código que es asimilado por el conjunto de la sociedad a través de experiencias propias o ajenas. Pero la esencia gaseosa se condensa para hacerse lÃquida en sentido inverso.
Las experiencias ayudan a formar una condensación de opiniones y reacciones que finalmente precipitan sobre la organización o el profesional. Tras la comprensión de la respuesta, una reflexión sobre el código se hace imprescindible para descubrir nuevos valores y volver a solidificar la marca con empatÃa.
El estado de la marca debe renovarse para continuar un ciclo natural e interminable, el cual convierte a la organización o el profesional en un ente flexible y versátil, sin perder un ápice de su integridad, y le permite enfrentarse tanto a los cambios sociales como a las tendencias culturales que se le presentan, propiciando asà el nacimiento y el desarrollo de una comunidad propia.


