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Marketing | Publicidad Lunes, 4 de Enero de 2010

Reinventando el spot publicitario

2 comentarios

Algunos profesionales auguran que el ‘product placement’ o emplazamiento de productos en programas de televisión y la exposición de videos funcionales que educan sobre el producto en Internet, terminarán por extinguir el spot. Pero quizás no es el fin, sino el principio de una transformación que mejore la calidad de la publicidad audiovisual.

La saturación publicitaria en el medio televisivo, la progresiva fragmentación de canales, las tecnologías de grabación digital que evitan los comerciales y la explosión audiovisual en Internet, han convertido al spot televisivo en una herramienta de dudosa eficacia.

El rechazo lo provocan la exhaustiva repetición, los largos cortes de espacios comerciales y la obligación de visionar piezas aburridas que carecen de interés. El spot televisivo tiene que transformarse en un evento entretenido y único que forme parte de la programación para ser visionado por voluntad propia.

El telespectador acepta de buena gana el comercial audiovisual que se percibe como una pequeña obra de arte cinematográfica. Aquel que sólo tiene oportunidad de ver en la pequeña pantalla un número limitado de veces y que levanta gran expectación con el anuncio de su estreno televisivo.

Un buen audiovisual posee un gran potencial virulento e Internet es su medio de dispersión ideal. Los videos funcionales sobre productos aportan un valor educativo al consumidor, pero el video viral proporciona otro tipo de valor: El entretenimiento. Mientras el primero se posiciona como un compañero de trabajo, el segundo lo hace como un compinche para la diversión.

El fin del reinado del spot televisivo de 30 segundos ha llegado. Se avecina un periodo de cambio en el que diversas técnicas de marketing audiovisual competirán en igualdad de condiciones. El spot debe sufrir una mutación ayudado por la creatividad y la planificación, transmitiendo historias de marca que entretengan y posibiliten su virulencia en Internet.

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Javier Regueira

Oscar,

Me encanta tu blog, el fondo y la forma. Ya tienes un seguidor más. De acuerdo contigo en el post, necesitamos publicidad útil, lo que pasa es que veo a las agencias más nerviosas aferrándose al poco negocio que todavía tienen que ilusionadas en encontrar un nuevo modelo de hacer las cosas. Hace un tiempo escribí un post sobre esa publicidad de la que hablas, como “pequeña obra de arte” (http://www.javierregueira.com/reflexiones-irreverentes-sobre-marcas-y-consumidores/2009/03/la-publicidad-a-los-museos.html), ya que pienso que si no logramos demostrar que esa pieza activa el deseo y la compra, su lugar es un museo. Suena brusco, pero en clase hago la prueba de ocultar el pack shot final de una serie de Soles del Festival de San Sebastián y mis alumnos de Marketing no son capaces de identificar las marcas.
Un abrazo

| Martes, 5 de Enero de 2010 a las 9:49 am |

Oscar Coca

Javier,

Ante todo gracias por tu comentario y por seguirme. Cuando hablo de convertir el spot en una pequeña obra de arte me refiero a que necesita provocar el interés, generar impacto y marcar, es decir, ser comercial. Hoy día si haces algo que impresiona al gran público, éste te cataloga de artista y a tu obra la considera arte. Siempre argumento que la publicidad no es arte, aunque pueda llegar a serlo, porque el arte es subjetividad absoluta que depende del artista y que el destinatario debe interpretar. En publicidad quien debe interpretar es el profesional para alcanzar al destinatario.

Personalmente nunca he confiado en los concursos por la cantidad de “truchos” que se presentan. A veces la finalidad de algunos spots no es la de realizar una comunicación de marca, sino la de ganar el concurso. Esto propicia que la marca deje de hablarnos sin razón alguna como lo ha hecho siempre y, por tanto, que dejemos de reconocerla en la historia.

Un abrazo

| Martes, 5 de Enero de 2010 a las 19:47 pm |

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