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Branding | Publicidad Jueves, 28 de Octubre de 2010

Hablen de la marca, aunque sea mal

2 comentarios

La frase “que hablen de mí, aunque sea mal” es una justificación recurrente entre las marcas que emplean acciones poco éticas para conseguir notoriedad en un mercado saturado. Pero generar ruido bajo prácticas que animan la polémica, puede acarrear un estigma social que repercute en cualquiera de las actividades que desarrolla la organización o la persona.

La notoriedad es a la fama, lo que la reputación al prestigio. La notoriedad consiste en la presencia que tiene la marca en la mente de las personas. La reputación reside en la admiración y la confianza que profesan los individuos hacia la marca. La fama es siempre efímera, mientras que el prestigio es difícil de olvidar.

Sin embargo, existen marcas que prefieren sacrificar su reputación a cambio de conseguir mayor notoriedad, manteniendo una visión a corto plazo que repercute negativamente en el largo plazo. Cuando se pretende conseguir notoriedad a través del engaño o la mofa, se pone de manifiesto una frustración que trata de ocultar la ausencia de valor.

Obcecarse en alcanzar únicamente notoriedad implica una perdida de personalidad que se traduce en la desconexión con el cliente, afectando a su decisión de compra. La mentira o la burla empleados como técnicas maquiavélicas para causar ruido, denotan una falta de talento que altera directamente la imagen de la marca.

Arriesgar el prestigio en aras de una mayor visibilidad, aun cuando se carece de conocimiento de marca, conlleva un cierto rechazo por parte del consumidor. El sacrificio en favor de la notoriedad erosiona la credibilidad y el respeto, mermando la capacidad de influir sobre los individuos, con la consecuente perdida de clientes habituales o potenciales.

Las comunicaciones de marca siempre deben tratar de buscar el equilibrio entre personalidad y notoriedad, para generar una imagen coherente de la que se percate especialmente el público objetivo. Tarde o temprano, una buena reputación suele traer consigo conocimiento de marca, pero la notoriedad no siempre es sinónimo de prestigio.

2 comentarios · Escribe tu comentario

Manuel Escobar

Estoy totalmente de acuerdo contigo. Hay ejemplos como Virgin de la tendencia contraria que distan mucho de ser recomendables ejemplos a seguir…

| Martes, 2 de Noviembre de 2010 a las 11:48 am |

Oscar Coca

Otro ejemplo es Ryanair y sus polémicas campañas agresivas, que ha venido utilizando la imagen de varios personaje público sin permiso y ha añadido al mensaje un tono de burla.

Gracias por pasarte por aquí, Manuel : )

| Martes, 2 de Noviembre de 2010 a las 12:29 pm |

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