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Branding | Conceptos Martes, 4 de Mayo de 2010

Naming: Evocar la esencia

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La construcción de cualquier marca se inicia con la búsqueda de un nombre que permita ser reconocido con facilidad. El término empleado para nombrar a la marca debe imprimir sensaciones que alienten el recuerdo de los valores del negocio, reuniendo aquellas características que conforman gran parte de su personalidad.

El denominado ‘naming’ es un proceso que debe simplificar las cualidades diferenciales de la marca a través de la sonoridad y la escritura, esquematizando la identidad de la empresa o el profesional. Una expresión memorable con una fonética de fácil asimilación por la comunidad, permite al nombre convertirse en un aliado para establecer una diferencia sustancial.

Esquematizar en un nombre corto y significativo el compendio de características que rodean al producto o servicio para evocar su esencia, es una tarea que implica investigación y creatividad. El ‘naming’ debe buscar un término claro que encierre un concepto capaz de conectar con los clientes, pero que al mismo tiempo sea memorable y contenga una gran singularidad.

La elección del nombre debe tener en cuenta el sector, evitando caer en lo explícito, pero dotando de sentido a la marca. Aunque el vocablo que identifica a la marca puede ser informativo, la carencia de un significado evidente puede facilitar el posicionamiento, al generar una palabra distintiva cuya única acepción posible es la propia marca.

Dotar de nombre a una marca es fundamental para promulgar la existencia de un producto o un servicio. La designación de cualquier empresa o profesional debe tratar de otorgar a la marca identidad propia. Conceder cualidades sintetizadas de identidad, puede convertirse en la mejor opción para ocupar una posición destacada.

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javier regueira

Hay una parte en la que discrepo un poco (formé esta opinión durante la intervención de Jesús Encinar, que es ex-ejecutivo de Wolff Olins además de ceo de idealista, 11870, etc en una de mis clases de Branding en IART). El nombre es como una etiqueta que identifica una coctelera (la marca) que al principio está vacía pero que a medida que vamos dotándola de contenido, se vuelve relevante. Piensa en Pepe Jeans, Diesel o Adolfo Domínguez, ahora nos parecen nombres cargados de valores (de marca y de categoría) pero tienen o tenían poco de moda cuando se lanzaron.

Coincido más contigo en la conveniencia de buscar un nombre “vacío” en sí misma que se signifique únicamente por relación con nuestra marca.

Te mando un cordial saludo.

| Martes, 11 de Mayo de 2010 a las 12:23 pm |

Oscar Coca

Creo que básicamente estamos de acuerdo Javier: Cuanto menos asociaciones esten ligadas al nombre, mayores serán las posibilidades de crear una marca a medida. Comenzar a moldear la marca desde un principio es una oportunidad que pocas veces se presenta. Iniciar la construcción a partir un nombre que encierra valores básicos, sin llegar a la evidencia, nos permite desvelar al consumidor cierta parte de la personalidad del negocio. Al igual que tú, soy partidario de nombres “vacios” que carecen de un significado claro, pero que de alguna forma son capaces de reflejar aspectos de la marca a través del sonido o el grafismo.

Un abrazo.

| Martes, 11 de Mayo de 2010 a las 13:47 pm |

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