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Conceptos | Publicidad Jueves, 3 de Noviembre de 2011

La publicidad no vende

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Existe cierta creencia popular acerca de la publicidad que resulta difícil de digerir. Quizás, indiferentes o retrógrados, algunas personas son capaces de grita a pleno pulmón una frase desgastada: ‘La publicidad vende’; ocultando así el verdadero sentido de aquello que debería concebirse como publicidad y que explica por qué no vende.

Muchos reservan el uso de tal palabra para aludir a las piezas creativas, algunos lo emplean para referirse a una labor de medios convencionales y otros para mentar a un sector que debe renovarse todos los días. Sin embargo, el término abarca un amplio espectro de significados: desde la advertencia al anuncio, pasando por todo tipo de acciones de comunicación pública.

La publicidad es una herramienta empleada por el branding para crear y mantener relaciones con la sociedad, a la que trata de influenciar con el fin de dar vida a una marca. Mientras que el marketing suele utilizarla para tratar de aumentar los índices de ventas, en una vorágine que llega a deslegitimar la herramienta. Es cierto que ayuda a contactar y establecer una relación, pero no vende.

Desde las pinturas rupestres hasta la tecnología actual, la publicidad ha ofrecido siempre el soporte necesario para trasladar la marca a un gran número de personas. Cualquier tipo de comunicación pública y personal o en representación de un colectivo puede considerarse publicidad. Su único objetivo es transmitir aquello que concierne a la marca para que sea escuchado. Puede estimular la compra, pero no vende.

Son los vendedores quienes venden en cualquier tipo de tienda, ya sea convencional o adaptada a las nuevas tecnologías. La venta es el último paso que persigue el marketing, sin nombres, ni apellidos. La fidelidad a una marca es el tesoro que busca el branding a secas. Y la publicidad o comunicación pública tan sólo pretende cumplir su destino como emisor.

¿Entones por qué hacer uso de la publicidad? Sencillamente porque sin exposición pública, sin comunicación pública y sin relaciones públicas, es difícil lograr que las personas se interesen por una marca. Emplear la publicidad para proclamar una identidad y unos valores, una cultura propia que también afecte a otras herramientas del marketing, es fundamental para adquirir un posicionamiento adecuado ante la sociedad.

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