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Branding | Marketing Martes, 25 de Mayo de 2010

La marca psicópata

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Cuando la empresa deja de preocuparse por las opiniones de sus clientes, enfocando toda su actividad en la métrica, surge la marca psicópata. Inmersas en sí mismas, son incapaces de sentir nada hacia su público y, en consecuencia, se convierten en depredadores meticulosos que ven al consumidor como presa.

Las nuevas relaciones que han impulsado los avances tecnológicos, suponen una gran dificultad para las marcas psicópatas, ya que tanto su encanto superficial como su falta de sinceridad se detectan con extraordinaria rapidez. En una sociedad conectada y altruista, la transparencia es esencial para gozar de la confianza del público.

Las marcas psicópatas son antisociales por naturaleza, de ahí que traten de evitar los medios sociales o, en su defecto, acostumbren a utilizarlos exclusivamente como soporte para sus ofertas. Las redes digitales son una oportunidad para establecer un enlace activo con el cliente, generando un nexo que sobrepasa la relación puramente comercial.

El egocentrismo patológico de las marcas psicópatas anula de forma tácita la facultad para conocer la visión del consumidor, desaprovechando la posibilidad de mejorar con sus aportaciones. En la mayoría de las ocasiones, la perspectiva del público suele proporcionar la cualidad decisiva que otorga valor a un producto o servicio.

La carencia absoluta de emociones es un claro síntoma de las marcas psicópatas, pues centran todos los esfuerzos en destacar los atributos de un producto para captar a corto plazo. A largo plazo, las emociones crean fuertes lazos afectivos que favorecen la fidelidad de los clientes, trasformándolos en evangelizadores de la marca.

Los nuevos cambios en la publicidad y el marketing parecen estar desterrando la psicopatía propia de antaño, aunque todavía muchas marcas continúan trastornadas. La clave es apostar por la empatía para conquistar al público, estableciendo fuertes vínculos que permitan relaciones duraderas.

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