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Conceptos | Publicidad Martes, 26 de Enero de 2010

El arte es para los museos

2 comentarios

La publicidad es considerada por muchos como arte, debido al impacto estético que causa en sus receptores y al despertar emocional que ambos persiguen. Aunque caminan de la mano, el arte y la publicidad son actividades que difieren en su meta primordial.

El arte se define como una manifestación que nace para expresar una visión personal y desinteresada a través de diversos medios. Por tanto, el único objetivo del artista es exponer un sentimiento propio que el destinatario de la obra debe interpretar. Sin embargo, el publicitario debe interpretar a los consumidores para desarrollar su mensaje, presentándoles una visión común e interesada sobre la realidad de un producto.

Mientras el arte perdura a lo largo del tiempo y exhibe libremente cualquier sensación, la publicidad tiene fecha de caducidad y está subyugada por el devenir del mercado. En cierto sentido, la publicidad requiere un esfuerzo mucho mayor que el arte. El publicitario necesita que la pieza proporcione un rendimiento emocional y otro mercantil, en tanto que la obra del artista no tiene por que reportar ningún beneficio comercial.

El artista es libre de emplear su imaginación como le plazca, mientras que el publicitario debe seguir las directrices marcadas por el plan de marketing. El artista puede permitirse le lujo de crear obras totalmente subjetivas e incomprensibles para la gran mayoría, mientras que el publicitario está obligado a generar mensajes claros y reconocibles para su público objetivo.

Una obra de arte nunca será una pieza publicitaria, puesto que el designio del arte es la contemplación y el propósito de la publicidad es la venta. El arte nunca será adecuado para generar una comunicación comercial, porque carece de un planteamiento de mercado que lo respalde. Contrariamente, la publicidad puede llegar a convertirse en arte, pues aunque su objetivo principal perezca con el tiempo, puede conservar su impacto y su componente emocional.

A veces la línea que separa al arte de la publicidad es tan delgada, que es complicado decidir si la pieza es realmente adecuada para motivar al consumidor. Pero está claro que el arte no es para los mercados, sino para los museos. La publicidad no es un trabajo de artistas, sino de estrategas.

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Javier Regueira

Es curioso, hace meses escribí sobre esto espoleado por una metáfora de Al Ries en “the death of advertising and the rise of pr”: http://www.javierregueira.com/reflexiones-irreverentes-sobre-marcas-y-consumidores/2009/03/la-publicidad-a-los-museos.html

| Lunes, 15 de Febrero de 2010 a las 23:42 pm |

Oscar Coca

Gracias por tu aportación, Javier.

| Jueves, 3 de Marzo de 2011 a las 11:20 am |

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