Blog
Marketing | Publicidad Miércoles, 23 de Diciembre de 2009

Cuando la marca inventa la noticia

2 comentarios

A veces la publicidad utiliza la farsa como técnica de marketing mediante la presentación de sucesos extraordinarios, tanto por el interés que despiertan como por su virtud para la propagación inmediata. Pero la mentira siempre ha sido un arma de doble filo.

El empleo de una falsedad por parte de la marca para conseguir celebridad es una práctica común. El peligro aparece cuando la marca está tan camuflada en la acción que el engaño adquiere credibilidad durante un largo periodo de tiempo. En estos casos, suele producirse una alarma social o en su defecto la desinformación del ciudadano.

Todas las farsas no son válidas en la comunicación comercial. Es necesario saber disfrazar de forma adecuada los hechos para que el destinatario no se sienta ofendido. La marca debe cuidarse de hacer bromas pesadas o el consumidor dará por hecho que se le considera un estúpido.

Si afirmando la veracidad de un suceso excepcional para provocar su virulencia, el destinatario siente que es motivo de burla, las consecuencias pueden ser catastróficas. Al desvelar la superchería, el consumidor se sentirá engañado, perdiendo la confianza en la marca y poniendo en tela de juicio la veracidad de todos sus mensajes.

Aunque existen varios recursos de marketing viral, como el humor o la provocación, últimamente la mentira basada en lo excepcional está de moda, sobre todo debido a su capacidad para copar espacios en los medios de comunicación de masas.

Pero el abuso desproporcionado del engaño para alcanzar notoriedad puede suponer un coste muy alto para el colectivo publicitario. Cuando alguien miente repetidamente pierde toda su credibilidad.

2 comentarios · Escribe tu comentario

Juan Jesús Franco

Hola Oscar.

Me parece muy acertado este articulo, las cosas basadas en el engaño, tiene un futuro muy corto.

Un Saludo.

Juan Jesús Franco

| Lunes, 4 de Enero de 2010 a las 11:33 am |

Oscar Coca

Podemos utilizar la farsa para hacer una broma, pero siempre sin intención de causar daño, sino más bien de divertir o entretener al destinatario. Cuando se utilizar para realizar bromas pesadas o con intención de dañar, aparece el peligro. Hay que tener mucho cuidado a la hora de utilizar la mentira como técnica publicitaria. Para hacerlo correctamente la mentira siempre debe ser evidente.

Gracias por tu comentario Juan.

| Lunes, 4 de Enero de 2010 a las 19:01 pm |

Comenta el artículo