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Marketing | Publicidad Viernes, 15 de Enero de 2010

Arropada por un personaje público

2 comentarios

Utilizar una figura pública para avalar la marca es un método muy recurrente en el mundo de la publicidad. Muchas compañías emplean celebridades para mejorar la transmisión del mensaje y lograr notoriedad rápidamente. No obstante, cualquier personaje de moda no siempre es válido para arropar a la marca.

Existen dos tipos de famosos: Aquellos que son célebres por el esfuerzo que han desempeñado en su profesión; y quienes alcanzan la fama a través de la prensa del corazón. Los primeros gozan de prestigio y son percibidos como triunfadores, generando atracción y aspiración. Los segundos carecen de la reputación que proporciona el trabajo duro y suelen ser percibidos como vividores, provocando un efecto de rechazo.

En ocasiones, se han utilizado otro tipo de personajes públicos para avalar un producto o servicio: Las personalidades políticas y religiosas. Sin embargo, el uso de este tipo de figuras puede acarrear graves problemas, debido al extremo cuidado que se hace de su imagen pública o al fanatismo que a veces despiertan las ideologías y las religiones.

El personaje público ofrece una información adicional a la que podría ofrecer un modelo anónimo, añadiendo el reflejo de su personalidad y su estilo de vida. La celebridad es un referente para el consumidor, por lo que debe gozar de credibilidad, confianza y respeto entre los destinatarios del mensaje, aunque también es necesario que exista cierta coherencia entre el famoso y la marca para que la estrategia rinda al máximo.

La celebridad debe entenderse como el medio para emitir el mensaje y nunca como el fin del mismo. El protagonista principal de la historia debe ser la marca, otorgándole al personaje público el papel de estrella invitada. La exposición del personaje público tiene que estar bien calibrada para que no fagocite a la marca, la cual puede verse superada cuando el mensaje otorga demasiada importancia al famoso.

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Javier Regueira

Interesante Oscar, desde el punto de vista de las marcas, que es en lo que trabajamos, yo creo en la selección natural: las marcas que la cagan demasiado, se quedan sin clientes. Hay un libro de Al Ries, creo que se llama El Orígen de Las Marcas que habla precisamente de eso, de aplicar la logica Darwiniana al branding. Saludos, gracias por pasarte por mi blog.

| Viernes, 15 de Enero de 2010 a las 22:23 pm |

Oscar Coca

Gracias por tu recomendación y tu comentario Javier. Un saludo.

| Sábado, 16 de Enero de 2010 a las 10:25 am |

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