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Marketing | Publicidad Jueves, 25 de Noviembre de 2010

Arropada por un personaje ficticio

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El empleo de un ser ficticio es una poderosa herramienta de branding que permite construir una relación más cercana con el consumidor. Los personajes facilitan un dinamismo que difícilmente puede encontrarse en otro tipo de iconos que abrazan a la marca, dando lugar a un símbolo que permite representar de forma sencilla los valores de la organización.

Las cinco características esenciales que aseguran el éxito de un personaje de marca son: La simplicidad, para ser asimilado con rapidez; la complicidad, para conectar con el consumidor; la vulnerabilidad, para mostrar su humanidad; el contenido, para dotarlo de una biografía; y la constancia, para conseguir la asociación a la marca.

El principal objetivo del ser ficticio es encarnar la personalidad de la organización, pero nunca debe eclipsar a la marca. Un excesivo protagonismo puede relegarla a un segundo plano, con lo que se corre el riesgo de perder el principal valor de la compañía.

El personaje inventado tiene la capacidad de aproximarse con mayor facilidad al público porque humaniza la organización. El rasgo humano garantiza un mayor índice de confianza, posibilitando una comunicación fluida que permite establecer una conexión afectiva.

La ventaja fundamental que aporta un personaje es alimentar el contenido de la marca, ofreciendo multitud de historias que amplían el significado de la misma. Su vida es un atractivo único, pues presenta una serie de experiencias propias con las que el público es capaz de identificarse.

Sin embargo, existen algunos negocios en los que el empleo de un personaje inventado puede ser una opción poco acertada. Los artículos de lujo asociados al prestigio, los servicios destinados a cubrir necesidades de gravedad o los productos singulares que carecen de competencia son excepciones en el uso de seres imaginarios o mascotas.

En definitiva, el personaje ficticio se constituye como un símbolo que permite una diferenciación y un recordatorio exclusivo de la marca. Despierta la simpatía o la ternura del consumidor estableciendo un vínculo emocional y agiliza la comunicación de la marca, representando los valores de la compañía.

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javier regueira

Bueno punto, Oscar. Durante 4 años trabajé en Leo Burnett, posiblemente la agencia de publicidad que más personajes ficticios ha sabido crear para marcas exitosas (Gigante verde, el vaquero de Marlboro y el muñeco de Pillsbury son sólo 3 ejemplos). Saludos.

| Viernes, 26 de Noviembre de 2010 a las 18:04 pm |

Oscar Coca

Los tres ejemplos que nombras son verdaderos iconos de la historia de la publicidad. Se agradece tu aportación, Javier. Un abrazo.

| Viernes, 26 de Noviembre de 2010 a las 18:57 pm |

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